Cortaste el pasto, jugaste al fútbol en una cancha, o simplemente caminaste por una plaza en un día de mucho viento, y te agarró una tanda de estornudos y picazón en los ojos. Las gramíneas —el grupo de plantas que incluye al pasto común, además de cereales como el trigo— son una de las causas más frecuentes de alergia respiratoria estacional en el mundo.

Qué son las gramíneas

Las gramíneas representan alrededor del 20% de la cubierta vegetal del planeta y son la principal fuente de la alimentación humana, además de un motor económico enorme: dentro de este grupo están el césped común, el trigo, la avena y muchos otros pastos silvestres y cultivados. Su polen, transportado por el viento en grandes cantidades, es una de las causas más comunes de rinitis alérgica estacional.

Síntomas típicos

Los síntomas son los característicos de cualquier alergia respiratoria por polen: estornudos, picazón y congestión nasal, picazón y lagrimeo ocular, y en personas con asma de base, posible empeoramiento respiratorio durante el pico de polinización.

Cuándo aparecen los síntomas

En Argentina, la polinización de las gramíneas se concentra principalmente en primavera y verano, con variaciones según la región del país y las condiciones climáticas de cada temporada. Los días secos y ventosos, igual que con otros pólenes, concentran más partículas en el aire que los días húmedos o de lluvia.

La reacción cruzada con alimentos

Acá está lo que sorprende a muchas personas alérgicas al pasto: pueden reaccionar también a ciertas frutas y verduras crudas, un fenómeno llamado síndrome de alergia oral o síndrome polen-alimento. Ocurre porque algunas proteínas de estos alimentos son estructuralmente similares a las del polen de gramíneas, y el sistema inmune las “confunde”. Según especialistas, en el área mediterránea y regiones similares, la reacción cruzada entre gramíneas y ciertas frutas es particularmente frecuente.

Qué alimentos vigilar

Las personas alérgicas al polen de gramíneas reportan con más frecuencia síntomas al comer, en crudo: tomate, melón, sandía, naranja, durazno, apio y algunas frutas rosáceas como manzana o pera. Los síntomas del síndrome de alergia oral son típicamente leves —picazón u hormigueo en boca y garganta, que aparece en minutos y dura poco tiempo—, aunque en casos infrecuentes pueden progresar a algo más intenso.

Un dato útil
Las proteínas responsables de este tipo de reacción cruzada (profilinas) suelen ser sensibles al calor: cocinar el alimento en lugar de comerlo crudo reduce significativamente el riesgo de síntomas en muchas personas con este patrón.

Qué hacer para reducir los síntomas

  • Evitar cortar el pasto vos mismo en pico de polinización, o usar barbijo si es inevitable.
  • Ducharte y cambiar de ropa después de actividades al aire libre en espacios con pasto.
  • Antihistamínicos para el control de síntomas respiratorios.
  • Si notás el patrón de picazón en boca con ciertas frutas, probar la misma fruta cocida antes de descartarla por completo.

Cuándo consultar

Un test de alergia puede confirmar la sensibilización específica a gramíneas y orientar qué alimentos vigilar según tu patrón particular. Si los síntomas respiratorios son intensos y recurrentes cada temporada, vale la pena evaluar inmunoterapia específica.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que dejar de comer tomate para siempre si soy alérgico al pasto?

No necesariamente. Muchas personas con este patrón toleran el alimento cocido sin problema, ya que las proteínas responsables de la reacción cruzada suelen destruirse con el calor. Consultá con un alergista antes de eliminar alimentos de forma preventiva.

¿Por qué me da más síntomas después de cortar el pasto?

El corte remueve y dispersa en el aire tanto polen como fragmentos de la planta, aumentando la concentración de alérgenos inhalados en esa zona puntual y en ese momento.

¿Esta reacción cruzada es igual para todos los alérgicos al pasto?

No. Varía bastante de persona a persona: no todos los alérgicos a gramíneas desarrollan síndrome de alergia oral, y entre quienes lo tienen, los alimentos que generan síntomas también difieren.

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