Uno de los errores más comunes en el manejo del asma es usar el inhalador equivocado para el momento equivocado, o depender solo del que da alivio inmediato sin tratar la inflamación de fondo. Entender la diferencia entre estos dos tipos de inhaladores es la base para entender por qué el tratamiento del asma no se reduce a “usar el aerosol cuando falta el aire”.

Los dos tipos de tratamiento

El tratamiento del asma se organiza en torno a dos objetivos distintos: aliviar un síntoma agudo en el momento, y controlar la inflamación de base para que esos episodios sean cada vez menos frecuentes. Cada objetivo tiene su propio tipo de inhalador.

Inhaladores de rescate

Contienen broncodilatadores de acción rápida, que relajan el músculo alrededor de los bronquios en minutos. Se usan para aliviar un síntoma agudo —falta de aire, sibilancias— y también, en muchos casos, antes de hacer ejercicio si el asma se dispara con la actividad física. No tratan la inflamación subyacente, solo el síntoma puntual.

Inhaladores de control

Contienen principalmente corticoides inhalados, que actúan sobre la inflamación crónica de los bronquios. Se usan todos los días, de forma sostenida, independientemente de si hay síntomas ese día o no, ya que su efecto es acumulativo y preventivo, no inmediato. Suspenderlos apenas se sienten mejor es uno de los errores más frecuentes en el manejo del asma, porque la inflamación de base puede seguir presente aunque los síntomas hayan desaparecido.

Por qué no alcanza con uno solo

La señal de alarma más importante
Necesitar el inhalador de rescate más de dos veces por semana es, según las guías internacionales, una señal clara de que el tratamiento de control no está siendo suficiente y debe ajustarse con el médico, no una razón para simplemente usar más rescate.

Usar solo el inhalador de rescate, sin tratamiento de control, deja la inflamación de base sin tratar, lo que aumenta el riesgo de crisis más frecuentes y severas con el tiempo.

La técnica inhalatoria importa tanto como el medicamento

Un porcentaje importante de los pacientes con asma no usa correctamente su inhalador, lo que reduce la cantidad real de medicación que llega a los pulmones. Pedirle al médico o farmacéutico que revise la técnica —coordinación entre la pulsación y la inhalación, uso de aerocámara si corresponde— puede mejorar el control tanto como ajustar la dosis.

Más allá de los inhaladores

El tratamiento farmacológico se complementa con el control de disparadores identificados: reducir ácaros en el dormitorio, evitar el humo de tabaco, y en casos de asma alérgica bien definida, evaluar inmunoterapia específica para el alérgeno responsable.

Cuándo consultar

Ver síntomas de asma: señales tempranas para reconocer cuándo el control actual no es suficiente. Cualquier ajuste de tratamiento, tanto subir como bajar de escalón terapéutico, debe hacerse con supervisión médica.

Señal de alarma
Si el inhalador de rescate no alivia los síntomas, o necesitás usarlo repetidamente en pocas horas, es una urgencia. Llamá al SAME (107) de inmediato.

Preguntas frecuentes

¿Puedo dejar el inhalador de control si me siento bien?

No sin indicación médica. El buen control de síntomas suele ser resultado del tratamiento sostenido, no una señal de que la enfermedad desapareció; suspenderlo abruptamente aumenta el riesgo de nuevas crisis.

¿Los corticoides inhalados tienen los mismos riesgos que los orales?

No. Al actuar localmente en los pulmones con mínima absorción sistémica, los corticoides inhalados tienen un perfil de seguridad mucho más favorable para el uso diario sostenido que los corticoides orales o sistémicos.

¿Por qué me sigue faltando el aire si uso el inhalador de rescate seguido?

Puede indicar que el asma no está bien controlada de base y que el tratamiento de control necesita ajustarse, más que un problema con el inhalador de rescate en sí.

Revisado médicamente por Carlos Cristóbal Médico especialista en Alergia e Inmunología Clínica Este contenido sigue nuestras pautas editoriales.

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